
Muchos freelancers y autónomos en España se encuentran con normativa confusa, obligaciones cambiantes y deducciones perdidas. Sin asesoramiento, es fácil presentar fuera de plazo, pagar más de lo debido o enfrentar sanciones de la Agencia Tributaria.
Lo que hace difícil gestionar los impuestos de autónomo en España:
Si trabajas por cuenta propia en España, estás legalmente obligado a darte de alta como autónomo y tributar por tus ingresos.
Esto se aplica a freelancers a tiempo completo y a nómadas digitales que trabajan en remoto desde España.
Da igual si facturas a clientes locales o internacionales: estás sujeto a las reglas del régimen de autónomos en España.
Debes darte de alta en la Agencia Tributaria (Modelo 036 o 037) y en la Seguridad Social (RETA — Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).
Ignorar esta obligación lleva a sanciones y reclamaciones retroactivas de cuotas. Si tienes dudas, en Tytle aclaramos tus obligaciones según tu situación laboral y de residencia.
Los autónomos en España pagan dos tributos principales: IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) e IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido). El IRPF se anticipa trimestralmente mediante el Modelo 130 (pago fraccionado) y se regulariza en la declaración anual de la renta (Modelo 100), con tipos progresivos del 19% al 47%.
El IVA es generalmente del 21% y debe repercutirse en la mayoría de facturas, declarándose trimestralmente con el Modelo 303 y resumiendo anualmente con el Modelo 390.
Además, todos los autónomos pagan una cuota mensual a la Seguridad Social, que en 2025 oscila entre aproximadamente €230 y €530 al mes en función de los rendimientos netos y de la base de cotización elegida (sistema de cotización por ingresos reales).
Estas obligaciones son obligatorias incluso si los ingresos son bajos. Su correcta gestión es esencial para evitar sanciones y mantener la conformidad fiscal.
Los freelancers cometen errores evitables al gestionar sus impuestos:
Estos errores generan sanciones inesperadas, requerimientos de Hacienda o sobrepago del IRPF.
Como autónomo puedes deducir gastos necesarios para tu actividad: cuota del RETA, suministros del despacho (electricidad, agua, internet — porcentaje proporcional si trabajas desde casa), software profesional, formación específica, transporte y dietas vinculados a la actividad, suministros y consumibles, asesoría fiscal y contable, y amortización de bienes de inversión. La correcta categorización y conservación de facturas es esencial para defender las deducciones ante una posible inspección.
En Tytle gestionamos el ciclo completo del autónomo: alta en Hacienda y Seguridad Social (modelos 036/037), facturación, presentación trimestral del Modelo 130 (IRPF) y Modelo 303 (IVA), declaración anual del IRPF (Modelo 100), Modelo 390 (resumen anual de IVA) y atención a requerimientos de la AEAT. Combinamos una plataforma digital segura con asesoría fiscal certificada y precio fijo por proyecto.
Presentamos tus declaraciones trimestrales del IRPF y del IVA en plazo, optimizamos tus gastos deducibles y te representamos ante la Agencia Tributaria — todo con precio fijo y plataforma digital.